A partir del próximo 1 de julio, cada vez que alguien compre un teléfono móvil con reproductor de música deberá pagar un nuevo impuesto que irá a parar a las arcas de las sociedades de gestión de derechos que representan a los autores y artistas de obras intelectuales.

Se llama canon digital, y es una compensación por los ingresos que presuntamente dejan de percibir los autores, cada vez que alguien realiza una copia privada de su obra en lugar de comprar el original. Hasta ahora gravaba fotocopiadoras, soportes de CD y DVD y grabadoras de todo tipo. Pero con la entrada en vigor del nuevo canon digital, ningún aparato o soporte susceptible de grabar, copiar o almacenar obras impresas o audiovisuales queda fuera del impuesto más ampliamente odiado por los consumidores.

Móviles, reproductores mp3, mp4, PDA, televisiones con disco duro o memorias flash / USB se cargarán por primera vez con este impuesto, que paga en origen el fabricante aunque luego lo incluya en el precio final que paga el consumidor.

 

El canon digital es desde ayer una realidad. Con más de un año de retraso entra en vigor un gravamen unánimemente rechazado por las asociaciones de consumidores y de internautas, y defendido a capa y espada por las sociedades de derechos de autor, como la SGAE.

Este gravamen, que en principio paga el fabricante y no el consumidor (pero en la práctica se suele trasladar al precio final del producto), pretende compensar a los autores por los ingresos que dejan de percibir cuando se hace una copia de su obra, y por eso afecta a los soportes susceptibles de almacenar cualquier tipo de creación.

A partir de ayer, los CD y DVD vírgenes contarán con un canon digital de 0,17 y 0,44 euros, respectivamente. Los teléfonos móviles o PDA que dispongan de MP3 pasarán a estar gravados con 1,10 euros, mientras que a los reproductores MP3 y MP4 se les aplicará un canon de 3,15 euros.

Estas tarifas figuran en la orden ministerial del Ministerio de la Presidencia, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y que actualiza el abono del canon por copia privada en soportes que ya lo pagaban, como el CD y el DVD, e incluye otros nuevos, como los móviles.

 

El nuevo impuesto queda así:

CD vírgenes: 0,17 €
DVD vírgenes: 0,44 €
DVD-R (regrabables): 0,60 €
Reproductores mp3 y mp4: 3,15 €
Teléfonos móviles: 1,10 €
Escáneres: 9 €
Grabadoras de CD y DVD: 3,40 €

Memorias USB (y otras tarjetas de memoria no integradas en otros dispositivos): 0,30 €
Discos duros: 12 € (Sin embargo, establece una moratoria de un año para  aquellos que estén integrados en descodificadores de señales de televisión digital terrestre)

 

Tal y como estaba previsto, la ampliación de la lista de artículos sujetos al gravamen ha permitido rebajar el peso del canon en los soportes tradicionales como los CD vírgenes, que pagarán 17 céntimos de euro (un 22% menos), y los DVD, a los que se cargará con 44 céntimos (26,6% menos). Los mp3 y mp4 pagarán 3,15 euros.

 

El texto de la orden añade que ésta "se aplicará hasta el 31 de diciembre de 2009". No obstante, precisa que "se prorrogará hasta que, de acuerdo con el artículo 25, apartado 6, del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, queden fijadas otras compensaciones".

 

La gresca entre partidarios y detractores del canon digital se reprodujo ayer. Asociaciones de consumidores (Facua, OCU y CEACU) y de internautas volvieron a considerarlo injusto e indiscriminado, y se preguntaron quién controlará a sociedades de gestión como SGAE o Cedro, que recaudan este impuesto y lo gestionan entre sus asociados.

"Este Gobierno ha aprobado un impuesto que no sólo es injusto, porque grava lo mismo un móvil que vale 50 euros que uno que vale 500, sino que es gestionado por unas sociedades sin ningún control de la Agencia Tributaria. Según nuestras cuentas, la recaudación superará los 225 millones, mucho más del límite establecido", indicó Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas.

La patronal de la industria electrónica (Asimelec) acató el canon como un mal menor porque, después de más de un año, al menos ya saben qué pagarán por cada artículo. En el otro lado, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), las gestoras de derechos de los productores cinematográficos (Egeda) y la de los editores (Cedro) saludaron con alborozo la aprobación del gravamen por parte del Gobierno.

Más allá de las declaraciones de las asociaciones, las webs de los periódicos y de los blogs se llenaron de comentarios indignados (e insultantes) contra el nuevo impuesto. En muchas de esas opiniones latía el temor de que éste sea el primer paso del Gobierno para seguir en la línea emprendida por el Ejecutivo francés de pasar a perseguir las descargas por Internet.

Precisamente ayer, la recién constituida Coalición de Creadores, integrada por casi todas las asociaciones de gestión de derechos, volvió a exigir al Ejecutivo que acabe con la piratería mediante una nueva legislación similar a la francesa, que prevé la desconexión para los internautas que se bajen canciones y películas gratis de la Red.

 

(Vía: elpais, noticias.yahoo)

 


Contradicción

Tiene gracia la cosa: se prohíbe la copia, pero se cobra un canon por ella.
Nos cobran un canon por copia y las películas originales en DVD vienen con anticopy para que no las copies.